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Crianza, Género e Identidad: Cómo Crear Familias y Hogares Más Libres

La historia de Jeanne Bleu

Jeanne Bleu comparte su historia en nuestra serie #TodoMejora, un espacio donde personas de la comunidad LGBTQ+ y sus familias cuentan sus experiencias de crianza para que nadie recorra este camino en soledad.

Este blog surge de esa conversación. Si eres padre, madre o cuidadore de alguien que está explorando su identidad de género —o simplemente quieres entender mejor cómo funciona el género más allá de lo que nos enseñaron—, este espacio es para ti.


Conceptos básicos: sexo, género, identidad y expresión

«¿Niño o niña? ¿Hombre o mujer?» Seguramente te has topado con estas preguntas toda la vida. Pero hay mucho más que eso, y vale la pena entender la diferencia entre los términos que usamos.

Sexo: Es la categoría que se asigna al nacer con base en características físicas. Aunque el sexo suele presentarse como binario (femenino/masculino), en realidad es más complejo —como demuestra la existencia de personas intersex—, y ese es un tema que merece su propio espacio.

Género: Es un constructo social. Se refiere al conjunto de características, roles y expectativas que la sociedad asocia con un sexo determinado. Cuando decimos «hombre» o «mujer» en términos sociales, estamos hablando de género, no de sexo. Y la concepción del género está cambiando.

El género se puede entender en dos dimensiones:

  • Identidad de género: cómo se reconoce a sí misma la persona. Puede o no coincidir con el sexo asignado al nacer.
  • Expresión de género: cómo la persona presenta su género al mundo, a través de la ropa, el corte de cabello, los gestos y otros aspectos de su apariencia. La expresión puede o no coincidir con la identidad.

El peso de las expectativas de género en la crianza

Antes de que una persona nazca, la sociedad ya comenzó a imponerle un género. La pregunta «¿ya saben qué va a ser?» no solo determina el color de la ropa o la decoración del cuarto: carga sobre esa persona expectativas y roles que tendrá que cargar durante años, si no es que toda la vida.

Las construcciones sociales tradicionales dictan que, si tus genitales son masculinos, debes ser fuerte, valiente, no llorar y ser exitoso. Si son femeninos, debes ser delicada, obediente, aspirar a ser buena madre y esposa. Estas son las expectativas que forman los roles de género.

La realidad es mucho más compleja. Hay personas que se identifican con el género opuesto al sexo que se les asignó al nacer. Hay quienes no se identifican con ningún género dentro del sistema binario. Y hay quienes, aunque su identidad de género coincide con su sexo asignado, no cumplen con otras expectativas sociales, como la heterosexualidad.

El impacto en la salud mental

Cuando la identidad de une joven no encaja en los roles y expectativas de género establecidos, las consecuencias pueden ser graves. Estudios han encontrado que entre el 65% y el 75% de les adolescentes transgénero han pensado en el suicidio, y entre el 15% y el 30% lo han intentado. Los principales factores de riesgo son el rechazo familiar, el acoso y la victimización social.

Lo que estos mismos estudios también demuestran es alentador: las muestras de aceptación y el uso correcto del nombre y los pronombres elegidos están directamente relacionados con la reducción de la depresión y el pensamiento suicida.

Criar desde el amor, sin expectativas rígidas asociadas al género, no es solo un acto de respeto. Es un acto de protección.


Educar y crianza sin prejuicios de género: 4 sesgos comunes que debemos reconocer

Todes estamos permeades por los mismos prejuicios que el sistema nos transmitió. Reconocerlos no es para castigarnos, sino para seguir siendo crítiques y mejorar. Aquí van cuatro categorías de argumentos que suelen aparecer cuando se habla de género diverso:

1. Remoción: negar que existen

Son argumentos que intentan invalidar la existencia de personas trans y no-binaries. El razonamiento implícito es: «Si este grupo no existe, no tengo que cambiar nada.»

Ejemplos comunes: apelar al «sentido común» o a la mayoría («si la mayoría cree que solo hay dos géneros, así debe ser»), argumentar que «elle» no es gramaticalmente correcto o no está aceptado por la RAE, decir que une joven «es muy pequeñe para saber» o que «quiere llamar la atención», o afirmar que «hay tratamientos para regresarlo a la normalidad.»

Ninguna de estas afirmaciones tiene sustento. Organizaciones como la OMS, la Asociación Médica Mundial y la Asociación Americana de Psicología han despatologizado las identidades de género diversas. No hay nada que «curar.»

2. Inconveniencia: tolerar sin aceptar

Existe una diferencia importante entre tolerancia y aceptación. Tolerar es algo que pasa a distancia: «no me meto». Aceptar es integrar la diferencia a la propia vida: aprender, escuchar, practicar y estar dispueste a quedar como 🤡 con las preguntas del proceso, moverse de la zona de confort y seguir trabajando.

La verdadera aceptación es incómoda al principio porque requiere esfuerzo. Tristemente, muchas personas priorizan su propia comodidad por encima de la vida y el bienestar de millones de personas trans y no-binaries.

Algunos ejemplos de este sesgo: «son una minoría insignificante» (en México se estima que hay entre 360 mil y 600 mil personas trans), «no quiero que mis hijes les vean en la calle», o asumir que hablar de género diverso es algo nuevo cuando, en realidad, el género está en todas partes —desde las fiestas de revelación hasta las secciones separadas de las tiendas, los documentos de identidad y los juguetes.

3. La biología sin ideología

Durante décadas se ha usado la palabra «biología» para presentar a las personas trans y no-binaries como «artificiales». Pero ninguna parte de la biología establece que los niños no pueden pintarse las uñas o que las niñas no pueden jugar con autos.

En 2018, más de 2,500 científiques de todo el mundo firmaron una declaración señalando que la idea del género binario no tiene base biológica. Incluso la noción de que el sexo es estrictamente binario es relativamente reciente: antes del siglo XVIII, la creencia dominante era que todes los seres humanos tenían aspectos tanto masculinos como femeninos. La existencia de personas intersex es evidencia concreta de que la diversidad biológica humana es real y siempre ha estado ahí.

4. Argumentos sin hilo lógico

Algunos argumentos no resisten un análisis mínimo: «Si cualquiera puede elegir su género, habrá quien se identifique como una mesa.» Este tipo de razonamiento no tiene conexión interna; refleja un miedo a perder estatus y privilegios más que una preocupación genuina.

La diversidad de género no borra lo que significa ser mujer u hombre. Al contrario, nos ayuda a ser más específiques sobre las experiencias de cada persona. Una mujer blanca en Alemania y una mujer racializada en Oaxaca tienen experiencias de ser mujer completamente distintas. Integrar la diversidad no elimina esas experiencias, las hace más visibles.


Crear espacios seguros en casa

El hogar debería ser un refugio. Aquí van algunos tips concretos para que tu casa sea un espacio donde todes se sientan cómodes y respetades:

  • Pregunta y usa el nombre y pronombres de quienes viven contigo.
  • Acepta las formas de vestirse y arreglarse de las demás personas, sin críticas.
  • No juzgues a quienes no se apegan a tu propia versión del género.
  • Habla y escucha con respeto cuando se habla de identidad y expresión de género.
  • Explica a les más pequeñes qué es el género de forma sencilla y guíales hacia el respeto.
  • Corrige respetuosamente a quien use pronombres o nombres incorrectos.
  • No permitas insultos ni comentarios ofensivos sobre la identidad de género de nadie.
  • Pon límites claros sobre tu propia identidad: tienes todo el derecho de hacerlo.
  • Responde preguntas respetuosas sobre tu género si así lo decides; si no estás liste, también puedes decirlo.
  • Recuerda que tener una identidad o expresión de género diversa no le hace daño a nadie, y que la identidad es un derecho humano.

Salir del clóset como familia

Cuando tu hije sale del clóset, de alguna forma tú también lo haces. No hay una fórmula única. Depende de qué tan cómodes se sientan, qué tan preparades estén y qué relaciones están en juego. Tendrán que tomar decisiones juntes sobre si contarle a la abuela, a les primes, a les amigues del trabajo.

Algunas situaciones que pueden presentarse:

Si tu hije quiere ser quien lo comunique: permítele hacerlo en sus propios términos, lenguaje y medio. Puedes ayudar generando espacios seguros para esas conversaciones y dándole herramientas para navegar las más difíciles. Si prevés que alguna situación puede volverse insegura, hagan un plan juntes —o simplemente no salgan del clóset con esa persona.

Si tu hije quiere que seas tú quien lo comunique: pregunta exactamente qué quiere que compartas. Puede ser que te deje la decisión a ti, o puede ser que solo quiera que respondas preguntas iniciales para que elle no tenga que hacerlo. Prepárate con información: en este mismo blog hay recursos que te pueden ayudar.

Si tú no estás liste todavía: es válido. Habla con tu hije, dile que las noticias son nuevas para ti y que necesitas tiempo para aprender y procesar. Fija una fecha límite para retomar la conversación y cumple esa promesa.

Si tú estás liste pero tu hije no: detente. Esto no se trata de ti. Salir del clóset es un paso enorme, y cada persona tiene sus propios tiempos. El control sobre cuándo y con quién compartir su identidad le pertenece a elle.


Recursos recomendados

Podcasts

Libros

No ficción:

  • Beyond the Gender Binary — Alok Vaid-Menon (2020)
  • Gender Neutral Parenting — Paige Lucas-Stannard (2018)
  • Raising Them: Our Adventure in Gender Creative Parenting — Kyl Myers (2020)

Ficción infantil y juvenil:

  • George: Simplemente sé tú misme — Alex Gino — Una niña trans que lucha por ser reconocida como tal en su escuela.
  • Sombras en el Arcoíris — Mónica B. Brozon, il. Guridi — La historia de Constanza y su hermano mayor, contada desde la amistad y el amor familiar.

Audiovisuales

Cuentas para seguir


#TodoMejora

La historia de Jeanne, como la de tantas familias en México, muestra que cuestionar el género no rompe nada importante. Al contrario: lo que se rompe son las cadenas de expectativas que pesan sobre todes —sobre les hijes y sobre quienes los crían.

Criar desde el amor, con mente abierta y dispuestos a seguir aprendiendo, es uno de los actos más transformadores que existen.


Este artículo forma parte de la campaña #MisPronombresCuentan de It Gets Better México. Para más historias y recursos, visita nuestras redes sociales o escríbenos a info@itgetsbettermx.org

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