Igna Villarruel es parte de la comunidad no binarie y comparte su historia en nuestra serie #TodoMejora, un espacio donde personas de la diversidad de género y sexual en México cuentan sus experiencias para que nadie tenga que recorrer este camino en soledad.
Esta guía nació de esa conversación. Si quieres entender qué significa ser no-binarie, de género fluido, muxe, o simplemente quieres saber más sobre cómo funciona la identidad de género más allá del binario, estás en el lugar correcto.
No-binarie es un término que describe identidades de género que no son exclusivamente femeninas o masculinas. Funciona como un término sombrilla que agrupa una gran diversidad de experiencias.
Una persona no-binaria puede, por ejemplo:
No existe una sola forma de ser no-binarie. Lo que todas estas identidades tienen en común es que no caben dentro del sistema binario femenino-masculino.
Agénere (agender): Personas que no se identifican con ningún género específico, o que consideran tener un género indefinido o ausente.
Bigénere (bigender): Personas que se identifican con ambos géneros —masculino y femenino— ya sea de forma simultánea o alternando entre ambos.
Género fluido (genderfluid): Personas cuya identidad de género cambia o fluye entre dos o más géneros a lo largo del tiempo.
Género queer (genderqueer): Término amplio que puede agrupar a todas las personas con identidades no-binarias.
Les muxes son parte de la cultura zapoteca del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca. Son personas asignadas como varón al nacer que adoptan una identidad femenina y socializan bajo el género femenino. Históricamente se les ha reconocido como un tercer género dentro de su comunidad.
Les muxes juegan un papel central en la vida zapoteca: participan en el cuidado familiar, en las tareas domésticas y en las festividades comunitarias conocidas como velas. Su identidad no rivaliza con la de las mujeres cisgénero; es reconocida como algo propio y distinto.
Algunas muxes usan el género femenino y sus pronombres en español, pero otres simplemente se identifican como muxes, sin necesidad de encajar en otra categoría. En el zapoteco, los géneros gramaticales no existen, lo que refleja una concepción del género distinta a la occidental.
Como mencionamos antes, el género fluido es una identidad no-binaria en la que la persona experimenta cambios en su género a lo largo del tiempo. Esos cambios pueden ocurrir en semanas, meses o incluso en periodos más cortos.
Es importante distinguir dos dimensiones que pueden cambiar de forma independiente:
Una persona puede identificarse con un género durante meses mientras mantiene la misma expresión de género, o viceversa. No hay una combinación «correcta»; cada persona lo vive de manera única.
El debate sobre las etiquetas de identidad LGBTQ+ es uno de los más interesantes —y complejos— dentro de la comunidad. La lista de identidades que existen hoy es completamente distinta a la de hace 20 o 60 años, y el acrónimo LGBTIQ+ sigue siendo insuficiente para representar a todas las personas.
Entonces, ¿etiquetas sí o etiquetas no?
Empoderan la identidad. Poder nombrar quién eres, especialmente en la infancia o adolescencia, ayuda a construir seguridad y autoestima. Las etiquetas permiten la expresión personal y funcionan como afirmación de la propia identidad.
Crean comunidad. Encontrar a otras personas que comparten tu experiencia específica genera sentido de pertenencia. Saber qué letra del acrónimo te representa puede ser el primer paso para encontrar a tu comunidad.
Expanden la percepción del mundo. Descubrir el término «género fluido» obliga a cuestionar lo que aprendimos sobre el género desde pequeñes. Conocer a personas muxes, hijra o dos espíritus nos muestra que el género se concibe de formas muy distintas en diferentes culturas.
Pueden usarse para excluir. Dentro de la misma comunidad LGBTQ+ existen personas que actúan como «termómetros» de la identidad: «¿Qué tan bisexual eres si tienes parejas del sexo opuesto?» Este tipo de cuestionamientos puede ser muy dañino. Nadie le debe a nadie una explicación de su identidad.
No todas las personas están listas para usarlas. Para muchas personas, ser nombrade por alguien más antes de estar lista es una forma de quitarles el poder de definirse en sus propios términos. Algunas personas simplemente no se identifican con ninguna etiqueta, y eso también es válido.
Tienen un sesgo occidental y euro-centrista. Las categorías del acrónimo LGBTQ+ están construidas desde una perspectiva que no abarca identidades de otras culturas, que además suelen centrar la identidad en la comunidad más que en el individuo.
Pueden ser instrumentalizadas. Gobiernos y empresas han usado el acrónimo LGBTQ+ para hacer pinkwashing: aparentar compromiso con los derechos humanos cuando en realidad buscan popularidad o ventas, sin acción real detrás.
A pesar de sus limitaciones, las etiquetas incluidas en el acrónimo LGBTIQ+ han sido fundamentales para visibilizar a estas comunidades y generar política pública. El matrimonio igualitario, el reconocimiento legal de la identidad de las infancias trans y otros avances no habrían sido posibles sin el lenguaje común que el acrónimo proporciona. Es una herramienta imperfecta, pero poderosa.
La regla más simple: usa siempre las etiquetas y pronombres que una persona te pide usar. Fuera de eso, lo más valioso es familiarizarte con los términos, seguir aprendiendo y recordar que la decisión de usar o no una etiqueta siempre le pertenece a la persona que la vive.
El término cis-passing describe cuando una persona trans o no-binarie no es percibida como tal por su apariencia. Es un concepto que genera debate dentro de la comunidad.
Por un lado, puede funcionar como protección frente a la discriminación y la violencia, que desgraciadamente siguen siendo una realidad para muchas personas trans y no-binaries. Por otro lado, ser cis-passing puede significar vivir en otro tipo de clóset: el de tener que ocultar o silenciar la identidad para encajar en la norma cis.
Frases como «no pareces trans» o «no pareces no-binarie» no son halagos. Invalidan la identidad de la persona y refuerzan la idea de que las personas trans deben verse de cierta manera para que su identidad sea válida.
Tu apariencia no suma ni resta valor a tu identidad de género. No le debes explicaciones a nadie.
Aunque nadie debería tener que tomar precauciones adicionales por su identidad de género, la realidad es que la discriminación y la violencia siguen presentes. Aquí van algunas recomendaciones prácticas:
Si eres una persona trans o no-binarie:
Si eres una persona cis aliada:
Ver representación de identidades no-binaries en el cine y la televisión tiene un impacto real en cómo las personas se perciben a sí mismas y en cómo la sociedad comprende la diversidad de género. Aquí algunos personajes destacados:
Cal Bowman en Sex Education (Netflix)
Interpretade por Dua Saleh, Cal es no-binarie y usa los pronombres «they/them» en inglés y «elle» en el doblaje en español. La serie presenta a Cal como un personaje complejo, con problemas reales como la ansiedad, más allá de la identidad de género.
Double Trouble en She-Ra y las princesas del poder
Interpretade por Jacob Tobia, Double Trouble es un mercenarie no-binarie con capacidad de cambio de forma. La serie destaca porque representa un universo donde todos los cuerpos, géneros y etnias son aceptados.
Garnet, Stevonie y Smoky Quartz en Steven Universe
Interpretades por Estelle, AJ Michalka y Natasha Lyonne, estos personajes forman parte de una de las series con mayor representación de identidades trans y no-binaries. Su creadora, Rebecca Sugar, diseñó deliberadamente un universo donde todas las identidades no normativas tienen cabida.
Desire en Sandman de Neil Gaiman
Desire es la personificación del deseo y se identifica como hombre y mujer simultáneamente. Es llamade «hermana-hermano» por sus hermanos y «tío-tía» por su sobrino Orpheus.
Loki en Loki (Marvel/Disney+)
Loki es listade como «género fluido» por la Time Variance Authority, lo que representa un hito: un personaje del universo Marvel cuya identidad no-binaria es reconocida de forma explícita.
Syd en One Day at a Time
Interpretade por Sheridan Pierce, Syd usa «elle» (they/them) como pronombres y es la pareja de Elena. La serie, ambientada en una familia cubana en Estados Unidos, muestra que la diversidad de género también es parte de la vida latinx.
La historia de Igna, como la de tantas personas no-binaries en México, demuestra que vivir fuera del binario es posible, válido y cada vez más visible. Hay comunidad, lenguaje y referentes.
Si estás explorando tu identidad de género, recuerda: no tienes que apresurarte, no tienes que explicarte, y no estás sole.
Este artículo forma parte de la campaña #MisPronombresCuentan de It Gets Better México. Para más historias y recursos, visita nuestras redes sociales.