Masculinidades e Inclusión Laboral: Cómo Construir Entornos de Trabajo Más Libres
La historia de Jorge Ávila
Jorge Ávila comparte su historia en nuestra serie #TodoMejora, un espacio donde personas de la comunidad LGBTQ+ cuentan sus experiencias para que nadie tenga que recorrer este camino en soledad.
Este blog nació de esa conversación. Habla de dos temas que están más conectados de lo que parece: cómo el machismo y los roles de género afectan la salud mental de los hombres, y cómo construir espacios de trabajo donde todas las personas —incluyendo las trans y no-binaries— puedan desarrollarse con libertad y seguridad.
Misgendering: no solo afecta a personas trans
Seguramente has oído hablar del misgendering: la acción de asignar un género erróneo a una persona. Es algo que ocurre con frecuencia como ataque —o como error— hacia personas trans, pero también le pasa constantemente a personas cisgénero.
¿Alguna vez alguien te dijo «lloras tanto que pareces niña» o «eres muy brusca, pareces uno de los niños»? Aunque no lo parezca, eso también es misgendering. Estas frases utilizan el género como algo negativo, apoyándose en estereotipos que no reflejan la realidad y que, al pronunciarse, producen un daño real.
El misgendering es un atentado contra la identidad de las personas. Imagina que cada día quienes te rodean te llamaran por un nombre que no es el tuyo y usaran pronombres que no van contigo. Al principio sentirías frustración o enojo. Con el tiempo, eso podría derivar en depresión. Porque ser llamade por tu nombre y con tus pronombres correctos no es un detalle menor: es la forma en que les demás te reconocen como persona.
Identidad, expresión y orientación: tres cosas distintas
Es muy común que estos tres conceptos se confundan. La frase «se hizo mujer pero sigue saliendo con mujeres y dejándose la barba, para eso ya era hombre» concentra varios errores a la vez. Aclaremos cada uno:
Identidad de género: cómo se percibe a sí misma una persona. Puede ser como hombre, mujer, no-binarie u otra categoría igualmente válida.
Expresión de género: cómo cada persona presenta su género al mundo: su ropa, su corte de cabello, los roles que adopta. La expresión puede o no coincidir con la identidad, y una no condiciona a la otra. Una persona no-binarie puede tener una expresión con tendencia a lo masculino sin que eso reste valor a su identidad.
Orientación sexual: hacia quiénes nos sentimos atraídas física y emocionalmente. Desde una perspectiva heterocentrada se suele asumir que la orientación la determina el género, pero no es así. Sin importar tu género, tu orientación puede ser homosexual, bisexual, pansexual, asexual u otras, y todas son igualmente válidas. La orientación solo está relacionada con el género en el nombre que le damos.
Machismo y salud mental masculina
El machismo afecta principalmente a las mujeres, pero también tiene un costo en los hombres. Los estudios sobre salud mental masculina muestran que la presión por cumplir con los estereotipos de masculinidad contribuye a la ansiedad, la depresión, el consumo irresponsable de alcohol y la violencia.
Lo que también muestran esos estudios es el otro lado: los hombres que construyen masculinidades alternativas —basadas en el respeto, la expresión emocional y la no violencia— no solo reducen la inequidad de género, sino que mejoran su propia salud y bienestar.
Masculinidad hegemónica vs. masculinidades alternativas
¿Qué es la masculinidad hegemónica?
Para que la sociedad considere a alguien «un hombre de verdad», debe cumplir con un conjunto específico de características: ser activo, fuerte, emocionalmente controlado y heterosexual. A este modelo se le llama masculinidad hegemónica —conocida popularmente como «masculinidad tóxica»—, y opera bajo el orden patriarcal: la idea de que lo masculino es superior a lo femenino.
En este sistema, la heterosexualidad confirma la masculinidad, porque se asocia a la idea de que el hombre «posee» a la mujer. Cualquier hombre que no encaje en ese molde es percibido como «menos hombre» o directamente excluido de la categoría.
Como señala Elisabeth Badinter, el hombre no nace siendo hombre en el sentido social: se construye en un proceso cultural aprendido.
Masculinidades alternativas o positivas
La buena noticia es que el género se aprende, y lo que se aprende puede desaprenderse. Cada vez más hombres están repensando su masculinidad para deshacerse de los aspectos patriarcales, sexistas y homofóbicos que el sistema les transmitió.
Algunos rasgos de las masculinidades alternativas:
Promover activamente la igualdad de género
Rechazar y denunciar la violencia machista
Reconocerse como personas sensibles y afectivas
Alejarse de la heteronormatividad en las relaciones
Acercarse desde el amor y el cuidado a sus hijes, parejas y amistades
Tips para construir masculinidades alternativas
En tu vida personal
Cuestiona el modelo heredado. La masculinidad hegemónica está obsoleta. Replantearte qué tipo de hombre quieres ser abre formas de expresarte mucho más sanas para ti y para quienes te rodean.
Aléjate de la violencia como símbolo de poder. Dejar atrás la idea del hombre fuerte e inaccesible no solo te permite vivir en paz contigo misme, sino que mejora la convivencia con les demás.
Sé tú misme. Dejar de buscar llenar expectativas ajenas y empezar a disfrutar lo que tú decides es la base de una identidad y una masculinidad saludable.
En el hogar
Implicarte en la crianza y lo doméstico. Una paternidad positiva se ejerce practicando la corresponsabilidad, expresando afecto abiertamente y comunicándose con les hijes de forma honesta.
Sé un referente. Los niños aprenden la masculinidad principalmente de los hombres a su alrededor. Ser un modelo igualitario es una de las formas más poderosas de cambiar el ciclo.
En tus redes
Baja la guardia. Permitirte abrazar y ser abrazade es una forma concreta de replantear las relaciones desde una masculinidad alternativa.
Habla con otros hombres. Crea espacios donde puedan cuestionarse lo aprendido y acompañarse en el proceso de aprender cosas nuevas.
En la escuela
Educa bajo un modelo de igualdad. Crear espacios donde les niñes puedan expresarse libremente potencia el desarrollo de masculinidades positivas desde temprana edad.
Trabaja con quienes lideran. Identificar a les alumnes en posición de liderazgo y empezar el trabajo con elles genera un efecto multiplicador en el resto del grupo.
En el trabajo
Sé empátique. Convivir con personas de la comunidad LGBTQ+ y escuchar otras realidades transforma perspectivas. Muchos hombres reportan haber abandonado prejuicios hacia la comunidad tras esa convivencia.
Pronunciate. Denuncia comportamientos inapropiados: hombres que interrumpen a mujeres en reuniones, acoso sexual, discursos de odio u homofobia. Elegir no reírse de chistes machistas también cuenta.
Promueve la flexibilidad. Si tienes un rol de liderazgo, ofrecer las mismas opciones de flexibilidad a colaboradores hombres que a las madres les ayuda a ser figuras presentes para sus hijes y a expresar sus necesidades sin miedo.
Habla de salud mental. Permitir que se hable de vulnerabilidad y bienestar emocional en el trabajo rompe el paradigma del hombre que «aguanta sin quejarse». Es un acto político y de cuidado.
Espacios laborales inclusivos para personas trans y no-binaries
«No te metas en donde no te llaman.» ¿Cuántas veces has escuchado este consejo? La realidad es que los espacios inclusivos no se construyen con indiferencia. Son trabajo de todas, todos y todes.
Para apoyar a personas trans y no-binaries en el trabajo hay tres posiciones posibles, según el momento:
Junto a: caminar al lado de tu compañere, escuchar, aprender y acompañar su experiencia.
Frente a: detener acciones, palabras o chistes que discriminen o dañen.
Detrás de: reconocer que elles son les expertes en su propia experiencia y saben lo que necesitan.
Como empresa: crear espacios seguros
Espacio físico y lenguaje:
Incluye imágenes y arte que representen positivamente a personas trans, no-binaries y LGBTQ+ en oficinas, recepciones, baños y materiales de comunicación.
Usa lenguaje inclusivo en las conversaciones y en los documentos oficiales.
Asegúrate de que los formularios y materiales de difusión reflejen diversidad real.
Ambiente y seguridad:
Reconoce y respeta la identidad de género de todes les colaboradores y clientes.
Establece procedimientos claros para reportar discriminación y asegúrate de que se tomen acciones concretas con seguimiento.
Crea un plan de apoyo personalizado para colaboradores trans que estén considerando transicionar o salir del clóset en el trabajo. Deja que elles guíen el proceso. Algunas preguntas útiles para esa conversación:
¿Qué podemos hacer para apoyarte en este proceso?
¿Cuándo y cómo te gustaría hacer pública tu identidad con tus compañeres?
¿En qué baño te sientes más cómode o qué podemos hacer al respecto?
¿Cómo y cuándo quieres que empecemos a usar tu nombre y pronombres correctos?
¿Cómo quieres que te apoyemos si alguien comete un error con tu nombre o pronombres?
Como área de Recursos Humanos
Algunas preguntas para empezar la reflexión interna:
¿Hay personas trans o no-binaries en puestos directivos? ¿Por qué sí o por qué no?
¿El personal trans o no-binarie actual cuenta con el apoyo necesario?
¿Ha habido personas trans o no-binaries en el pasado? ¿Por qué se fueron?
Acciones concretas para una contratación más diversa:
Pide explícitamente recomendaciones de personas trans, no-binaries o LGBTQ+ con experiencia en las áreas de interés de tu organización.
Si usas agencias de RH externas, solicita que busquen activamente candidatures diversas.
Diversifica los espacios donde publicas vacantes. Una opción es Talento Diverso, programa de empleabilidad de la Federación Mexicana de Empresarios LGBT+.
Revisa qué tipo de personas representan la imagen de tu organización en redes, sitio web y materiales impresos. Si la diversidad que buscas no se refleja ahí, es hora de cambiar eso.
Como trabajadore LGBTQ+ pensando en salir del clóset en el trabajo
Algunas preguntas para construir tu propia ruta de acción:
¿En qué momento quiero hacer pública mi identidad?
¿Hay personas con quienes quiero hablar de forma personal antes de hacerlo de manera general?
¿Cómo quiero comunicarlo?
¿Necesitaré días libres para algún procedimiento? ¿Cuándo sería el mejor momento?
Si existe la posibilidad de una transferencia a otra área o sucursal, es obligación de tu empleadore respetar la confidencialidad de tu identidad en ese nuevo espacio. La decisión de compartirla es tuya.
Como trabajadore aliade
Ser aliade es un proceso, no un estado permanente. Karen Catlin, en su libro Better Allies, describe cinco pasos:
Entiende tus privilegios. Ser cisgénero implica privilegios automáticos: acceso a baños, documentos de identidad alineados, más oportunidades laborales. Reconocerlo no es un ataque; es el punto de partida.
Interésate. Escucha las experiencias de personas trans y no-binaries en tu trabajo. Si hay confianza, pregunta cómo puedes ser un aliade más efectivo. Luego actúa.
Empieza con una acción concreta. Añade tus pronombres a tu firma de correo. Pregunta los pronombres de las personas al inicio de una reunión. Si alguien es trans o no-binarie en tu trabajo, sigue tratándole con el mismo respeto y dignidad de siempre.
Pide disculpas cuando te equivoques. Y te equivocarás. Como dice Brené Brown: «las personas evitan conversaciones vitales sobre inclusión por miedo a cometer errores.» Comete los errores, corrígelos, sigue adelante.
Sigue aprendiendo. No te limites a lo que escuches en el trabajo. Busca recursos, sigue cuentas de la comunidad, lee. En itgetsbetter.org/mexico/educacion hay material disponible para empezar.
La historia de Jorge nos recuerda que construir masculinidades más libres y entornos laborales más inclusivos no son causas separadas. Las dos requieren lo mismo: cuestionar lo aprendido, hacer el trabajo y seguir intentando.
No tienes que saberlo todo desde el principio. Solo tienes que empezar.
Este artículo forma parte de la campaña #MisPronombresCuentan de It Gets Better México. Para más historias y recursos, visita nuestras redes sociales.